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CUARTO ACTO Por: Alejandro García Rueda




Carta al político en el gobierno


Estimado Político: Quien suscribe aprovecha la ocasión para extenderle un cordial saludo y manifestarle que estas líneas han sido escritas con el ánimo de contribuir a mejorar la labor de la que hace gala habitualmente. Lejos de recomendarle dar cabida a tácticas y/o estrategias electorales en este momento, es más bien para ofrecerle una perspectiva distinta a la que le ofrecen en su equipo de trabajo.


¿Supo usted de la detención del ex gobernador de Nuevo León? ¿Leyó algún análisis al respecto? Basta por ahora exponer que la nota se convirtió en un peligro, político debido al vergonzoso manejo de la información. Como sabrá, la percepción que la ciudadanía tiene respecto a la clase política no es si quiera alentadora, a menudo muchos mexicanos expresan abiertamente su decepción tanto con sus gobernantes como con quienes forman parte del servicio público.


“Somos un gobierno incorruptible, quien la hizo la paga. Quien robó o desvió recursos públicos a sus amigos, sobrinos, a sus favoritos o a campañas, va a ir a la cárcel”; sentenció el ahora gobernador, Samuel García a través de un video publicado en redes sociales. La declaración puede resumirse en una frase: "vean, sí cumplimos”.


El asunto es que el mandatario estatal ofreció un cambio de 180 grados, quedando las cosas exactamente igual. Por lógica, el cuento nadie lo creyó. En un ámbito que es mediático y en el que una persona puede hacerse particularmente viral, cuenta mucho cuidar las formas. De eso van estas líneas.


Resulta coherente que nuestras autoridades informen públicamente cuando enfrentan un problema porque hay, por supuesto, temas puntuales que requieren atención, que necesitan ser comunicados y sometidos a consideración de la sociedad; sin embargo, la gente no es tonta y reconoce perfectamente cuando están tratando de vender un mal “show”.


La detención del ex gobernador no se manejó de forma apropiada. Es un fenómeno que se extiende por los distintos niveles de gobierno y es preocupante porque no hay manera de ver los hechos sin soltar la risa. Quien esto escribe no puede evitar sentir mucha pena, pero la vinculación a proceso del imputado no funciona, por lo menos, en lo mediático. La historia reciente está marcada por numerosos ejemplos de encarcelamientos que parecen más venganza política que verdadera justicia y el manejo de la situación por parte de Samuel García y su equipo nos enseña que esta clase de recursos no sirven para apaciguar al electorado.


Piense en esa problemática que puntualmente aqueja a la población de su municipio, al tipo de comunicación que vienen desarrollando tanto usted como quienes le asisten y reflexione sobre si el manejo del tema es digno. La gente está dejando de ser crédula. Ya no le asombran las promesas de campaña, ni los trucos que pretenden desviar la atención de la realidad. La población espera que el cabildo -o el gabinete- emprenda acciones constantes y sonantes para resolver múltiples necesidades, quiere respuestas de quienes dicen representarles y más si son de oposición porque esto dirá mucho sobre sus deseos de corregir lo que creen que no está bien. La pregunta es muy sencilla ¿Tienen el valor o les vale?


La ciudadanía busca con avidez a alguien en quien pueda creer y le muestre, volviendo a la detención del ex gobernador, cómo le vamos a hacer para aspirar a algo parecido a la justicia y la respuesta hoy es muy simple: revocación de mandato.


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