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EDITORIAL


Sin duda, uno de los brazos electorales del actual gobierno, son los programas sociales. Durante décadas, dichos programas asistenciales se han utilizado para tener clientela electoral cautiva.


Sin embargo, nunca antes se había visto realizar campañas electorales de manera abierta y permanente desde el gobierno, en cualquiera de sus tres niveles. Es fácil entenderlo puesto que el Ejecutivo llega al poder de manera incuestionable, con resultados sin precedente que hace indudable su legitimidad. Por otro lado al tener al poder legislativo con mayoría, al menos mayoría simple, pues se puede decir que pueden hacer lo que quieran y nadie les dirá nada, y menos iniciarles un proceso por ejercicio indebido del servicio público. (Delito por el cual fue metida a la cárcel Rosario Robles). Contemplado en el artículo 214 del código penal federal.


Por lo tanto es común ver que diputados, senadores y funcionarios públicos en pleno ejercicio de sus funciones, saludar con cuatro dedos extendidos en alusión a la 4T.


Pero eso no es lo grave de estas administraciones, lo grave es que sus funciones solo se rigen por lo que se les ordena. Nadie cuestiona, nadie pregunta, nadie se opone o vota en contra, aunque la decisión afecte a sus representados o la demarcación a la que representan. Veamos unos ejemplos.


El cabildo coatepecano aprobó por mayoría la donación de un terreno, ubicado junto a la estación de Bomberos, disque para construir la sucursal del Banco de Bienestar.


Lo cuestionable del tema es que dicha donación es a la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y no a la Secretaría de Bienestar. Ningún edil, cuestionó esa decisión. Otra duda es por qué se dona parte del patrimonio municipal, pudiendo haberlo cedido en comodato. Figura legal que otorga todos los derechos de un predio o bien, pero sin perder la propiedad, para uso por tiempo indeterminado. Puede ser por 50 o cien años. Pues no, decidieron regalar lo que no les pertenece.


Si dentro de dos o tres sexenios, dicho programa de apoyos a través de este banco cambiara de nombre, función o desapareciera, el terreno ya no se recupera, porque ya se donó. En lugar de poder recuperarlo como patrimonio municipal al ya no cumplir con la función para lo que fue otorgado.


Buscaremos que los ediles que votaron a favor expliquen la argumentación en que basaron su voto, porque técnicamente están regalando lo que no es suyo, afectando el patrimonio de todos los coatepecanos.


Otro ejemplo que ya se ha mencionado es la cuestionable “Ley Nahle”. En la que también, de la misma forma, solo les ordenaron votar a favor, al más viejo estilo dogmático: “No preguntes”. Y así, vimos al diputado local por Coatepec, así como a la mayoría de ediles que sin chistar, olvidaron que cuando rindieron protesta, juraron defender y velar por los intereses de sus representados, y no por los intereses sectarios o partidistas manipulados desde arriba.


Preocupante, porque apenas llevamos ocho meses de ejercicio municipal y ya cedieron también el manejo del predial a la Secretaría de Finanzas e impusieron a servidores públicos desarraigados, sin conocimiento y sin sentido de pertenencia que les importa muy poco lo que le suceda a este bello municipio.





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