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REFLEXIONES

Héctor Hernández Parra



Para comprender el funcionamiento de los ayuntamientos es útil observar algunos antecedentes, para ello tomaremos el modelo español de los gobiernos locales. En el sistema municipal desarrollaron un rostro de autonomía e independencia con una característica de permanencia que se mantuvo por tres siglos con influencia del poderío romano. Más adelante con la caída del imperio, España sufrió la invasión de los godos, pero aún así los visigodos conservaron la organización y la autonomía, la democracia y la práctica del consejo abierto, los municipios se agrupaban en “hermandades” para defender sus intereses y privilegios frente al rey, tenían representación ante las cortes, por medio de procuradores.


Moviendo nuestra visión y análisis hacia los antecedentes históricos, en la etapa prehispánica de nuestra historia es interesante conocer que México de aquel entonces estaba integrado por un mosaico de 600 grupos étnicos en diversos niveles de desarrollo donde se hablaban unas 800 lenguas, persistían diversos tipos de economías provenientes de la agricultura, caza, la pesca y la recolección.


Hacia el año 1500 existían poderosos estados en el centro de México, el azteca que imponía su dominio tributario sin imponer gobierno, idioma ni religión, únicamente se les asignaba representantes para ejecutar la recaudación.


En el sureste los mayas ocuparon los estados de Chiapas, Yucatán, Tabasco y el territorio de lo que actualmente es Guatemala, desarrollaron una enorme cultura que se basó en una organización socio económico muy importante. Los mayas establecieron un sistema de localidades, con obras y la prestación de servicios con eficiente atención y administración contando con la contribución económica de la población; lamentablemente este sistema de administración sufrió un colapso que como en otras culturas hasta ahora ha resultado inexplicable.


Como lo mencionamos anteriormente, las administraciones municipales viven de la dotación de servicios y de la recaudación de tributos, impuestos, y no del dispendio o del derroche inconsciente por parte de las autoridades hacendarias.


La celebración del festival cultural llevado a cabo en el centro de la ciudad de Coatepec nos da la oportunidad de percibir la invasión de la autonomía municipal consignada en nuestra Carta Magna.


Los municipios invitados han destinado recursos económicos, materiales y humanos que tarde o temprano repercutirán en sus finanzas.


Un dispendio justo en la cuesta económica que innecesariamente ha sido destinada para congraciar a funcionarios estatales, las finanzas municipales se han comprometido, y son recursos que deben servir a los servicios municipales destinados a ciudadanos de cada rincón veracruzano que envió numerosas delegaciones, y justo en 2022 cuando aparecen las deudas, los laudos y compromisos heredados por las administraciones que concluyeron en diciembre pasado.


Entidades como el Seguro Social, el SAT, y la herencia bursátil de Fidel Herrera deben quitarles el sueño a los ediles que zapatearon hasta el cansancio en Coatepec. El impuesto predial del 2023 llegará a las arcas de SEFIPLAN, pero lo bailado, nadie se los quita.



Correo electrónico hectorhernandezparra77@gmail





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