
6 de abril.- Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz
La ONU decidió proclamar este día, con el firme objetivo de concientizar acerca del papel que el deporte puede desempeñar en la promoción...
Héctor Hernández Parra
El ex Secretario de Hacienda Carlos Ursúa, ha mencionado el costo final que ha representado el proyecto presidencial de cancelar el Aeropuerto conocido como NAIM el cual derivó detener una inversión del orden de los 331 mil millones de pesos. La inversión se fondearía con el TUA y bonos emitidos por la Secretaría de Hacienda. Quienes adquirieron esos bonos reclamaron, a fin de recuperar la inversión ante la sorpresiva cancelación de la obra producto de una repentina decisión oficial para dar paso a una nueva construcción y lograr adicionarla a la base militar de Santa Lucía para considerarlo como el AIFA o Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. El presidente había mencionado que costaría 75 mil millones de pesos, obviamente la cifra se disparó a 116 mil millones de pesos. La Auditoría Superior de la Federación detectó que la nueva cifra del costo solo del AIFA es 160 mil millones de pesos. Finalmente la suma total del costo de la caprichosa decisión presidencial es del orden de los 447 mil millones de pesos. El día 21 de marzo pasado se dieron diversas actividades, el autollamado gobierno de la Transformación movilizó a funcionarios, servidores públicos, invitados especiales, acarreo multitudinario de zalameros del presidente de la república a fin de presenciar una puesta en escena más, el inicio de actividades del AIFA, una obra construida a pesar de existir una zona de tolvaneras que dificulta la operación cotidiana, una obra deficiente en señalética, con sanitarios casi sin agua, carente de energía en su totalidad. Las líneas aéreas extranjeras no se han interesado por considerar al AIFA como alternativa de operaciones. Algunas líneas nacionales operan casi por compromiso y bajo presión. Hay expertos que manifiestan que la cancelación de un aeropuerto fondeado por la iniciativa privada se dio por decisión autoritaria a un FOBAPROA morenista con cargo a nuestros impuestos, un barril sin fondo, donde se han utilizado recursos de programas sociales, de presupuestos para combatir enfermedades, de adquisición de medicinas, etc. A esas malas decisiones están sumadas también, la construcción del tren ecocida y de la refinería Dos Bocas. Recuerdo aquella película de los años setenta “Caltzontzin inspector” con Alfonso Arau y Pancho Córdoba, donde las inauguraciones de obra se hacían improvisadamente justo al paso del visitante, siempre distrayéndolo con papelillos multicolores lanzados desde las alturas, con bailables indígenas, con bandas de pueblo, con discursos plagados de demagogia. Esas son solo muestras de cómo una minoría otorgó el poder a un hombre que por soberbia piensa en servir a México desde su visión, pasando por encima de todo. Correo electrónico hectorhernandezparra77@gmail.com
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